GELLY & CRISTOPHER
Hay personas que conoces por un proyecto y que terminan formando parte de tu historia. Tú eres una de ellas.
Durante todos los preparativos de nuestra boda, fuiste la mano derecha y el gran apoyo de Gelly. Estuviste en todo, pendiente de cada detalle, y sinceramente, no creo que exista un truco que no tengas bajo la manga. Me recuerdas a esas magas que llevan el mundo entero en el bolso: si falta algo, tú lo tienes. Si surge un imprevisto, tú ya tienes la solución.
Supiste rodearnos de la presencia que necesitábamos: siempre con el gesto adecuado en el momento oportuno, las palabras tranquilizadoras cuando hacían falta y la calma necesaria cuando aumentaba la presión. Esa serenidad, tu capacidad para anticiparte a las situaciones y tu atención al detalle marcan la diferencia.
No se puede asumir la responsabilidad de organizar una boda sin implicarse de corazón. Tú no te limitas a organizar una boda: la haces tuya. No estás simplemente disponible cuando te necesitan, sino que estás realmente presente, pendiente de cada detalle y de cada persona. Eres organizadora, coach y confidente al mismo tiempo, con una calidad humana y una capacidad de gestión muy por encima de la media. Sabes organizarlo todo, coordinar cada elemento y mantener una visión global sin perder nunca de vista los pequeños detalles. Siempre disponible, resolutiva, rigurosa, comprometida y, sobre todo, con un corazón inmenso.
El día de una boda es uno de los más importantes y bonitos de la vida. Tenerte a nuestro lado fue una auténtica garantía de éxito. Eres una joya y te recomendaré con los ojos cerrados a cualquiera que tenga la suerte de preparar su propia boda.
Seguirás siendo tan inolvidable como el día que nos ayudaste a crear.
Gracias de todo corazón, Antonia.